La Oveja Manchega
Pertenece a una de las pocas razas ovinas que aún hoy mantiene su pureza, exenta de cruzamientos. Su asentamiento en la región de la Mancha se remonta a tiempos inmemoriales y, a pesar de proceder de Francia.

La diversidad de los pastos hace que la leche que se obtiene sea de una gran variedad en matices, aromas y sabores. Esta leche es de inmejorable sabor y de ahí la transformación en un queso, el manchego, cuyas peculiaridades y características lo diferencian de otros.
La Mancha
Dona su apellido a ilustres productos
Don Quijote de La Mancha, Castilla-La Mancha, la oveja manchega y, cómo no, el queso manchego, llevan gustosamente el apellido de una tierra.
La comarca fue un antiguo campo espartario a la que los árabes bautizaron como Al Ansha -tierra sin agua- y que se extiende desde Toledo a la sierra de Cuenca y desde la Alcarria hasta Sierra Morena. Una extensión de 34.380 kilómetros cuadrados dispersos por las provincias de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo. Allí tiene su asentamiento la oveja manchega que da lugar al queso del mismo nombre.
Origen e historia del Queso Manchego
Al parecer ya en la Edad de Bronce, descubrimientos arqueológicos nos revelan que los antiguos pobladores ya producían Queso Manchego. Estos restos incluyen las llamadas «queseras», expuestas en el museo de Ciudad Real y que provienen de la zona de Monilla del Azuer, son un tipo de vasijas con agujeros que se cree que se utilizaban para el proceso de elaboración de queso.

Por estos indicios se considera que antes de Cristo, en los asentamientos de la civilización ibérica, ya se elaboraba un queso de oveja cuya materia prima procedía de una raza de oveja que podría considerarse predecesora de la que hoy en día denominamos oveja manchega. Esta raza ha sobrevivido al paso de los siglos y lo ha hecho, arraigada a la tierra o zona de la que se origina su nombre.
A lo largo de la historia existen referencias literarias que asocian al Queso Manchego con la cultura y gastronomía de diferentes épocas, convirtiéndose así en un símbolo de la región y en identidad cultural de La Mancha. Aunque «Don Quijote» es la obra más famosa en la que se menciona el Queso Manchego, también hay referencias en otros textos literarios y gastronómicos. Gustavo Adolfo Bécquer hace referencia en su obra “Un hombre muerto”, y ya en el siglo XX en la novela “The Sun Also Rises”, Ernest Hemingway hace mención al Queso Manchego en una escena en España.
A finales del siglo XIX las pequeñas explotaciones familiares y cooperativas de la zona comenzaron a centrarse en la producción de queso. Los productores aprovecharon el crecimiento de la industria para implementar técnicas de elaboración del queso con la leche exclusivamente de rebaños de ovejas de raza manchega, y es en el siglo XX cuando este avance otorgó al queso manchego un enorme y reputado reconocimiento mundial.

De este modo el Queso Manchego, a través de un método de producción ancestral, de su calidad, de su sabor, y de su presencia en la literatura se ha convertido en un símbolo de la región de La Mancha y un elemento cultural importante en la historia de España.